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Muchos comentarios se han resivido a lo largo de la vida de esta página, por tal motivo se ha abrió esta sección para que en caso de que tengan alguna duda se pueda postear información relevante que pueda responder a sus dudas o inclusive si tiene información que pueda ser válida para los usuarios se pueda publicar sin ningún problema. Saludos a Todos.

Para tener amigos, debemos ser amigos

La amistad se basa en el amor. Cuanto más aprenda acerca de Jehová, mayor será su amor por él y su deseo de servirle. Esto le moverá a hacerse discípulo de Jesucristo (Mateo 28:19). Usted podrá disfrutar de la amistad de Dios para siempre si se une a la feliz familia de los testigos de Jehová. ¿Qué debe hacer para ser parte de ella?

Demuestre que ama a Dios obedeciendo sus leyes. "Esto es lo que el amor de Dios significa: que observemos sus mandamientos; y, sin embargo, sus mandamientos no son gravosos." (1 Juan 5:3.)

Cómo hallar la religión verdadera

Si deseamos ser amigos de Dios, tenemos que practicar la religión que Dios aprueba. Jesús dijo que "los verdaderos adoradores" adorarían a Dios de acuerdo con la "verdad" (Juan 4:23, 24). Solo hay un modo correcto de adorar a Dios (Efesios 4:4-6). La religión verdadera conduce a la vida eterna, y la religión falsa conduce a la destrucción (Mateo 7:13, 14).

Podemos saber cuál es la religión verdadera observando a las personas que la practican. Como Jehová es bueno, sus verdaderos adoradores deben ser buenas personas. Igual que un buen naranjo produce buenas naranjas, la religión verdadera produce gente buena (Mateo 7:15-20).

Es fundamental tener amor y fe

14 El amor es una característica esencial del cristianismo verdadero. Jesús les dijo a sus discípulos: "En esto todos conocerán que ustedes son mis discípulos, si tienen amor entre sí" (Juan 13:35). ¿Cómo demostramos ese amor? La Palabra de Dios nos exhorta a soportarnos "unos a otros en amor", a ser "bondadosos unos con otros, tiernamente compasivos, [a perdonarnos] liberalmente unos a otros" y a ser hospitalarios (Efe. 4:2, 32; Heb. 13:1, 2). "En amor fraternal ténganse tierno cariño unos a otros", escribió el apóstol Pablo (Rom. 12:10).

Seamos modelos de conducta y ejemplos de castidad

 Para ser un buen ejemplo, no basta con hablar de forma edificante. Si no pusiéramos en práctica lo que predicamos, seríamos como los fariseos. Pablo conocía bien la hipocresía de aquel grupo religioso y las consecuencias de su conducta. Por eso, más de una vez le advirtió a Timoteo que no cayera en ese error, sino que siempre fuera sincero (1 Tim. 1:5; 4:1, 2). Está claro que su joven compañero vivía la verdad, pues Pablo le escribió en su segunda carta: "Recuerdo la fe que hay en ti sin hipocresía alguna" (2 Tim. 1:5). Con todo, Timoteo debía esforzarse para que su sinceridad fuera evidente a los demás cristianos. Debía tener una conducta ejemplar.

Seamos ejemplos por nuestra manera de hablar

Uno de los campos en que Timoteo debía dar el ejemplo era en su manera de hablar. ¿Cómo podemos manifestar nuestro progreso en este aspecto? Nuestras palabras dicen mucho de nosotros. Con razón Jesús dijo que "de la abundancia del corazón habla la boca" (Mat. 12:34). Santiago, medio hermano de Jesús, también reconoció la influencia que la lengua tiene en nuestra adoración. Él escribió: "Si a un hombre le parece que es adorador formal, y con todo no refrena su lengua, sino que sigue engañando su propio corazón, la forma de adoración de este hombre es vana" (Sant. 1:26).

Las cualidades espirituales se ponen de manifiesto

5 Examinemos el contexto de 1 Timoteo 4:15 (léase 1 Timoteo 4:11-16). Antes de escribir estas palabras, Pablo había viajado a Macedonia, pero le había pedido a Timoteo que se quedara en Éfeso. ¿Por qué? Porque había quienes estaban dividiendo a los hermanos con sus doctrinas falsas, y Timoteo tenía que proteger la pureza espiritual de la congregación. ¿Cómo lo lograría? En parte, siendo un ejemplo para los demás.

"Reflexiona sobre estas cosas; hállate intensamente ocupado en ellas, para que tu adelantamiento sea manifiesto a todos." (1 TIM. 4:15)

EL JOVEN Timoteo vivía en la provincia romana de Galacia, región situada en la actual Turquía, donde se habían establecido varias congregaciones cristianas en las décadas posteriores a la muerte de Jesús. En cierto momento, tanto Timoteo como su madre y su abuela se hicieron cristianos y miembros activos de una de aquellas congregaciones (2 Tim. 1:5; 3:14, 15). No hay duda de que él estaba muy contento sirviendo junto a los hermanos de la zona, pero de repente sucedió algo que cambiaría su vida.

Los testigos de Jehová se esfuerzan por vivir a la altura de los estatutos que se encuentran dentro de la Biblia puesto que es lo más importante que ellos tienen para seguir adelante y obtener la promesa que la mismas escrituras Santas tienen para aquellos que hagan la voluntad de Jehová. De tal manera que ¿Como es que muchas personas e incluso personajes del mismo gobierno han llegado a catalogarlos como personas confiables?